Beneficiaron a otros dos genocidas con la prisión domiciliaria

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 El represor Antonio Musa Azar, que cumple cuatro condenas a cadena perpetua de las cuales tres son por delitos de lesa humanidad, recibió el beneficio de la prisión domiciliaria.

La decisión fue adoptada por el Tribunal Oral Federal de Santiago del Estero, el mismo que el 28 de diciembre pasado lo condenó a 22 años de cárcel por los crímenes de la Megacausa III.

La defensa del represor santiagueño solicitó que se le otorgara el beneficio de la prisión domiciliaria debido a problemas de salud como diabetes y afecciones cardíacas.

Durante los últimos meses Musa Azar estuvo en el Hospital Neumonológico de la capital santiagueña.

La Justicia le había dado la posibilidad de cumplir la condena en su domicilio el 11 de noviembre último pero anuló esa decisión 24 horas después, ante el reclamo de las querellas.

Musa Azar cumple tres condenas por crímenes de lesa humanidad cometidos como jefe de Inteligencia de la Policía de Santiago del Estero, cargo que ocupó antes, durante y después de la última dictadura.

Al igual que en el caso de Musa Azar, el juez en feria Fermín Ceroleni dispuso la prisión domiciliaria para el ex militar Rafael Barrerio, condenado a prisión perpetua en 2008 por crímenes de lesa humanidad cometidos en el ex Regimiento de Infantería 9 de Corrientes, durante la última dictadura.

La resolución del magistrado, con fecha del jueves y publicada en el Centro de Información Judicial, determina que Barreiro deberá cumplir la pena en su domicilio de la calle Cuba, en el barrio de Belgrano, de la Ciudad de Buenos Aires.

De acuerdo a los fundamentos del juez, dio luz verde al beneficio para el genocida porque padece cáncer de próstata, problemas pulmonares y deterioro neurocognitivo severo, entre otras patologías, y que “requiere tratamiento oncológico”.

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